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Homofobia y Sida Imprimir E-mail

 

LA HOMOFOBIA IMPIDE LA SALUD ENTRE LOS GAYS
VICTOR VELASCO
LA HOMOFOBIA EMPIEZA EXTERNA Y LUEGO SE INTERIORIZA
MIENTRAS LOS GAYS SE SIENTAN CULPABLES, NO CUIDARAN SU SALUD

"Es todo un reto hacer que los hombres con prácticas homosexuales se preocupen por su salud sexual en una sociedad que niega el placer erótico como un fin en sí mismo. Si no cambiamos el medio ambiente social para hacer que esos hombres se sientan más confortables consigo mismos y con su entorno, ellos van a sufrir la estigmatización que día a día impone la homofobia* cultural. Hay sin embargo algunos gay muy fuertes que a pesar de una cultura tan negativa hacia ellos, se sobreponen y logran crear un sentimiento de bienestar y salud sexual. Obviamente se requiere un gran valor para que puedan desarrollar la autoestima que la sociedad les niega. Necesitamos aprender más acerca de esas personas pues la sociedad está cambiando, aunque muy lentamente. Es necesario cambiar las actitudes hacia la homosexualidad y volvernos mucho más tolerantes. Eso no sólo permitirá a los gays acceder a mayores niveles de salud sexual, sino que toda la sociedad se beneficiará con una tolerancia mayor hacia la diversidad”

Estas son palabras del sexólogo Eli Coleman, director del Programa de Sexualidad Humana de la Universidad de Minnesota quien ha trabajado en los últimos años sobre el tema de cómo lograr que los hombres gays realmente asuman el cuidado de su salud y como la falta de autoestima incide en esto. Dijo: "... claramente los más afectados por la epidemia son los marginados: las minorías raciales y sexuales. Si una persona no se siente bien consigo misma y tiene una autoestima muy baja, es muy difícil que cuide su salud...... se requieren programas específicos para esos grupos, no sólo acerca del sida y la utilidad del condón, sino para mejorar integralmente su salud sexual”

En una entrevista que concedio a Manuel Zozaya de la agencia Notiese, el también presidente de la Asociación Mundial de Sexología (WAS, en Ingles) recalco que ;"Los factores externos que afectan más profundamente la salud sexual de los hombres con prácticas homosexuales tienen que ver con la forma en que la homofobia (que es externa) se va interiorizando hasta que los mismos homosexuales acaban por odiarse profundamente a sí mismos y entre sí. Otro factor es que no existen los mecanismos sociales para integrarlos a las estructuras de la sociedad y no hay reconocimiento para las parejas gay. No se les permite casarse o por lo menos tener los mismos derechos que las parejas heterosexuales. Ese es un factor externo muy importante. Hay instituciones que simplemente prohiben que los gays o las lesbianas formen parte de su estructura. No pueden, por ejemplo, ser sacerdotes. Si eres gay existe una especie de techo de cristal que no te permite acceder a una posición de poder dentro de una institución. Estas barreras tienen que ser derrumbadas”.

"Por otra parte, cuando hablamos de la homofobia interiorizada, tenemos que imaginar los efectos de esa estigmatización cotidiana en una persona joven que apenas se está desarrollando. Hay tasas mucho mayores de suicidio adolescente, depresión, ansiedad, alcoholismo, comportamiento sexual compulsivo en las comunidades gay y lésbica como resultado directo del medio ambiente en que los homosexuales se ven obligados a crecer. En algunos casos, cuando ese entorno cambia, logran recuperarse, pero otros permanecen fijados en estos problemas y requieren de ayuda profesional para sobreponerse. A pesar de la mayor tolerancia actual, hay quienes aún no han podido desarrollar una autoestima positiva; sus traumas han dejado cicatrices tan profundas como las del abuso sexual. La homofobia es una forma de abuso. Existe el abuso físico, el abuso sexual, el abuso emocional, pero también el abuso cultural, y la mayoría de los gays y las lesbianas lo han sufrido

"Cambiar el medio ambiente social puede ayudarlos, pero es necesario el acceso específico a los cuidados de la salud. El problema es que el sistema de salud aún es uno de los ambientes más homofóbicos. Es muy improbable que los gays y las lesbianas se sientan seguros cuando entran a una institución de salud, pues saben que deben enfrentar las actitudes de rechazo por parte del personal médico. Necesitamos entrenar a nuestros profesionales de la salud para que entiendan más la diversidad sexual y no se sientan incómodos al tratar a personas diferentes a ellos y puedan brindarles una mejor atención. Tenemos que cambiar la percepción acerca de las comunidades gay, lésbica, bisexual y transgénero, para eliminar esa desconfianza hacia el sistema de salud."
 
Diseñar estrategias de largo plazo

"El sexo es algo muy placentero y algunas personas lo utilizan para aliviar su ansiedad y estados de angustia, por lo que se vuelven dependientes de él hasta extremos obsesivos y compulsivos, de modo que deja de ser benéfico y se convierte en un problema para el individuo. Entre los gays hay quienes luchan y quienes asumen el papel de víctimas. Los que eligen luchar y retar al sistema se refuerzan a sí mismos en ese proceso. Ante cualquier adversidad hay quien se beneficia al enfrentar un reto, mientras otros son aplastados por él. El gay que ha crecido en un hogar donde fue amado y recibió muchas de las atenciones básicas para sentirse bien consigo mismo, tiene más probabilidades de convertirse en un luchador, pues ha recibido un nivel básico de autoestima. Pero es muy probable que el gay que crece en un medio ambiente hostil y carente de esas atenciones básicas, caiga en el segundo rol. Aunque también existen factores genéticos que hacen a unas personas más fuertes y a otras más vulnerables al estrés.

"La comunidad gay, que inicialmente respondió a la epidemia del VIH/sida de una manera muy responsable, cambiando sus conductas sexuales, está reincidiendo en el sexo desprotegido. El problema radica en que le pedimos a la gente que cambiara su conducta y usara condones como una estrategia a corto plazo para enfrentar la epidemia, pero nunca soñamos que esto duraría tanto y la gente terminaría aburriéndose del mismo mensaje y de tener que usar condones siempre. Podemos hasta cierto punto erotizar a los condones, pero sabemos que no hay nada mejor que el contacto de piel con piel.

Necesitamos una estrategia de largo plazo para enfrentar esta epidemia, pues va a durar mucho tiempo; tenemos que empezar a hablar de reducción del riesgo de una manera contextualizada. Si los gays piensan que van a tener que usar condones para el resto de sus vidas, se van a dar por vencidos; necesitamos enseñarles formas de reducir el riesgo en ciertas situaciones. La mayoría de las estrategias de prevención sólo buscan cambiar la conducta sexual y no hemos fortalecido a las comunidades y a los individuos para que se sientan bien consigo mismos. Sabemos que la gente gay que se siente bien consigo misma no cae tan fácilmente en conductas de riesgo. La reincidencia en el sexo desprotegido tiene más que ver con quien no se quiere a sí mismo. Pero el problema general que tenemos que enfrentar es que la gente está aburrida del viejo abordaje. Necesitamos una nueva manera de abordar el sida y ésta tiene que ver con la salud sexual, con los derechos sexuales  y con la tolerancia a la diversidad sexual. La legalización de las parejas gay y lésbicas puede ser, por ejemplo, una buena estrategia para enfrentar la epidemia del sida."

* Homofobia: odio o miedo irracional a los y las homosexuales.