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a apoyar a aquellas personas que desean empoderarse, es decir, tomar el control de sus vidas en sus manos.
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Del Pecado a la Diversidad Imprimir E-mail

 

Notas sobre el movimiento por el respeto a la diversidad sexual en México

VICTOR VELASCO MORALES
PRESIDENTE DEL CENTRO DE CAPACITACIÓN Y APOYO SEXOLÓGICO HUMANISTA

La homosexualidad, el travestismo y otras expresiones  de la sexualidad consideradas no convencionales han estado presentes en México a lo largo de toda  su historia. Sin embargo, solo en los últimos 30 años, quienes las viven han pasado de verse a sí mismos como “pecadores” a verse como “disidentes sociales” y a reclamar sus derechos humanos. Están  pasando de ser “maricones, marimachas y putos” a convertirse en ciudadanos, con los riesgos y ventajas que esto conlleva, en un proceso que no es sencillo y que debe pasar por romper la homofobia introyectada y por crear lazos de solidaridad interna y alianzas políticas con otras fuerzas sociales que luchen por el respeto a la diversidad y la convivencia democrática.

Salvador Novo, en su ensayo “Las locas y la inquisición” nos menciona como, según  Torquemada (Monárquia Indiana, libro II, Cap. LIII); El rey poeta  Netzahualcoyotl dispuso  que, “si se averiguase ser alguien somético,  muriese por ello,  a los “pacientes” les sacaban los intestinos por aquel conducto que solía servirles de sexo , lo enterraban luego en ceniza y los quemaban, mientras al mayate, simplemente lo enterraban en ceniza  hasta que exhalara el último aliento” . Al mismo tiempo que esto sucedía en el altiplano, en las costas, según el mismo Torquemada  “eran todos los demás de ellos sométicos..en tanta manera que andaban en hábito de mujeres,  muchachos a ganar en aquel diabólico y abominable oficio”, lo que , como el mismo Novo dice, es el mejor antecedente de lo que sucede en los carnavales, gracias a dios

Luego, el Santo Oficio, que aún no era presidido por el cardenal Ratzinger, tomo en sus manos el bendito deber de limpiar de pecadores al Nueva España  y así, el 6 de Noviembre de 1658 a las 11 horas del día , sacaron de la cárcel a 15 hombres, 14 de los cuales fueron quemado y el otro, por ser muchacho, solo recibió doscientos azotes y fue vendido por seis años, todo por haber cometido el pecado de sodomía. De ellos destacaba la famosa “Cotita dela encarnación” un mulato que “desde la edad de 7 años se dio a este vicio”. (Seguro que si hubiera habido policía cibernética especializada en abuso sexual infantil, lo salvaba) . En ese auto de fe fue ajusticiado un español al que llamaban “Señora la grande”, que era el encargado de armar las parejas y proporcionarles lugar donde llevar a cabo sus relaciones. Cabe decir que fueron denunciados más de 100 clientes de este grupo.

Vino la Independencia y aunque no conocemos cuantas aguerridas locas participaron en esa lucha, para nuestra suerte, los constituyentes del 1824 y del 1857  tomaron el espíritu napoleónico para hacer las leyes y dejaron (formalmente) la cama y los culos fuera de la jurisdicción de los tribunales. Así, no ha existido en México independiente, ningún argumento Jurídico en contra de la homosexualidad y los policías se han tenido que escudar solo en los conceptos de “moral y buenas costumbres” que dejan margen para la negociación política y monetaria entre el sorprendido y su acusador.

El siglo XX inicia, para  los homosexuales Mexicanos,  con un suceso que va a hacer historia y les va a identificar en lo sucesivo con un número que la homofobia vuelve Tabú, al grado de que en este país, los hombres cumplen 30 y 11 años, y no hay un regimiento ni batallón en el ejercito que lleve el  número 41. El domingo 18 de noviembre de 1901,  a las 3 de la mañana, la policía interrumpió  en la calle de la Paz (hoy calle Ezequiel Montes) una reunión de 22 hombres que vestían masculinamente y 19 que estaban travestidos. Se dice que en realidad eran 42, pero que el último Ignacio de la Torre (quien fue Patrón de Zapata y lo trajo a la ciudad de México), por ser yerno de Porfirio Díaz,  escapo de escarnio público y de los castigos que incluyeron, desde los trabajos forzados en Yucatán y el apedreamiento publico en los lugares donde pasaban los trenes que los conducían, hasta los chismes no desmentibles.  

Lo más interesante de esto, para un observador con ideas de justicia social, debería ser el hecho de que esa redada no se baso en ninguna Ley, pues como ya dijimos, la Ley en México nunca se ha metido expresamente en los actos privados. Sin embargo, este acto va a sentar el precedente de que un fiesta privada puedes ser interrumpida, no por ser ilegal, sino solo porque la policía o un vecino sospecha que se “violentan la moral y las buenas costumbres”. Como señala Carlos Monsivais en su ensayo “La gran redada” , publicado por letra S el 8 de Noviembre de 2001:  “A partir de ese momento, se sienta jurisprudencia y lo que viene es legal porque ya lo fue: redadas continuas, chantajes policíacos, torturas, golpizas, envíos a las cárceles y al penal de las Islas Marías. Sólo se necesita una frase en el expediente: "Ofensas a la moral y las buenas costumbres". No hace falta más, no hay abogados defensores (en el caso de los jotos ni siquiera de oficio), no hay juicios, sólo caprichos judiciales dictados por el prejuicio y "el asco". Y la sociedad, o la gente que se entera, encuentra normales o admirables esos procedimientos”.

A partir de Noviembre de 1901 y hasta el 2 de Octubre de 1978, los homosexuales  y lesbianas Mexicanos son sujetos que aprenden a vivir en las sombras, en el miedo y, hacen del humor y la solidaridad su mejor arma. Sin embargo, se sienten y se viven lejos de la posibilidad de que la ley les ampare, sobre todo si son pobres. Así, como reitera Monsivais: “los gays viven presos del pánico de la Redada, y que esto no es psicologismo lo prueba la continuidad de los atropellos policíacos y de la Redada moral: los insultos, el desprecio, la ira y la congoja de los padres”. Es por esto que muchos homosexuales de la tercera edad recuerdan como se tenían que esconder en los tinacos cuando la policía irrumpía en las fiestas, en los años 60´s o,  como para salir de los baños Ecuador debían agazaparse y esperar que viniera el camión y treparse al vuelo, para evitar ser detenidos y extorsionados, o más cerca, como había que ir en bola a las primeras Discos Gays, para evitar que la policía los detuviera.

Después de los 41, el siguiente gran momento de aparición de los Homosexuales en México es con los intelectuales como Torres Bodet y salvador Novo, que hacen acto de presencia, provocando un escándalo que es parcialmente silenciado por su cercanía al poder y permite la creación de chistes como aquel que decía: “Los pecadores van al infierno, los justos al cielo y los maricones al INBA”. La reconstrucción postrevolucionaria y el control priista, aunado al “milagro mexicano” hicieron innecesario durante muchos años, pensar en la necesidad de derechos políticos para la población, hasta que el 68 mundial abrió las puertas a un pensamiento más liberal y ciudadano.

Se ha dicho que el hecho de que en México la legislación no castigue a la homosexualidad y de que esta sea una condición humana que en la mayoría de los casos puede ocultarse, han hecho que en México no se haya creado una “comunidad ni un movimiento  de liberación gay” que abarque a una gran población  y, que este movimiento se ha quedado solo a nivel de clases medias ilustradas, ya que para los más pobres la sobrevivencia está antes que la libertad y para los ricos, la solución está en dar mordidas. Es este un tema que podría ser estudiado por historiadores y sociólogos, pero, por ahora, solo podemos decir que efectivamente, en México, el movimiento de Liberación Homosexual , tal como lo conocemos está conectado con los acontecimientos de Stone Wall en Estados Unidos, posteriores a la lucha por los derechos civiles de los negros y del 68 mexicano, que dan paso a una mentalidad más liberal y menos ligada a los designios de “tatas” y “supremos gobiernos” y nos llama a ser ciudadanos. Tan es así que la primera ocasión en que un grupo de homosexuales y lesbianas marcharon abiertamente por las calles de la ciudad de México, fue en  la conmemoración del X aniversario de la matanza de Tlaltelolco, con un contingente propio, y que  Luis Gonzáles de Alba, dirigente estudiantil del 68 fue también uno de los primeros activistas y teóricos de los derechos de los Homosexuales, además de uno de los primeros empresarios exitosos que ofrecieron servicios a la comunidad homosexual.

Ya con el valor que les dio el ser aceptados por los contingentes de los sesentayocheros, en 1979, Organizaciones ciudadanas de homosexuales como LAMBDA, FARH y otras, y personajes como Xavier Lizárraga, Patria Jiménez (entonces sin compromisos ni privilegios partidistas) y muchísimos otros mexicanos que se dedicaban al activismo comprometido, realizaron una eficaz convocatoria para la que hubo una amplia respuesta por parte de hombres y mujeres homosexuales”. (Mundo gay.com)

Para 1979 había quedado claro que el movimiento homosexual en México era y es un movimiento de clase media. Por eso, en 1979, José Joaquín Blanco podía ya decir en “Uno más  Uno” : “los homosexuales mexicanos .....estamos viviendo una marginalidad que, además de su joda tiene sus beneficios: los valientes beneficios del rebelde, que no son intrínsecos a opción sexual alguna, sino a una opción política (pero ya señalaba) “ La represión que vivimos es solo una modalidad de la que sufre la población entera, y aunque en algunos casos siga siendo brutal, en otros muchos  contamos con medios de defensa impensables hace dos décadas, como una población con nivel de consumo y algún peso en la opinión publica. Es previsible que nuestra marginalidad deje de serlo , como en Estados unidos , y se vuelva una modalidad del conformismo imperante. Nos habrán de privilegiar, porque tolerarnos será un acceso a nuestros bolsillos. Nuestros ojos no causarán pánico, sino la amabilidad de que el cliente siempre tiene la razón”.

Esta profecía se habría de cumplir y en los 80´s   y , señala “mundo gay”  La década de los ochentas en México fue testigo de la masificación del ambiente, ahora sí “ambiente gay”, y junto a este vigoroso crecimiento en la afluencia de homosexuales y lesbianas a los sitios de reunión vino un notable cambio en los patrones de conducta de muchos de nosotros. Los antros gays ahora no vendían, como en la década pasada, seguridad y garantías de no ser atropellados por la policía; ahora lo que se ofertaba era la ilusión de vivir plenamente la Gay Liberation, es decir, la posibilidad para cada uno de nosotros de representar plenamente los estereotipos comerciales que veíamos en los estilos de vida de los homosexuales de Norteamérica”.

El sueño se acabaría a mediados de los 80´s. El sida hizo su aparición y lo primero que hizo fue mostrarnos que para el estado era indiferente la suerte de los maricones y que los homosexuales estaban poco unidos  para enfrentar esta crisis. Muchos murieron solos abandonados su suerte en los hospitales, o secuestrados por sus familias sin derecho siquiera a ver a sus familias. Muchos activistas de los derechos homosexuales murieron o cambiaron su foco de atención de los derechos Gays a la lucha contra el sida. Todo esto en una marco de creciente homofobia porque se culpaba a gays y bisexuales de que sus “pecados” provocaban “victimas inocentes” entre niños y mujeres.

En los años 90´s, el sida, pese a todo hizo evidente una cosa: Las practicas homosexuales NO SON EXCLUSIVAS DE QUIENES SE ASUMEN GAYS O BISEXUALES. Se hizo evidente que este es un país de mayates, dijeron algunos y algunas y entonces, se destapo la gran diversidad de comportamientos sexuales existentes en nuestra población y entonces, fue posible empezar a hablar, a nivel amplio, de “Diversidad sexual “. Por tanto, fue posible también impulsar, primero en la ciudad de México y luego en el resto del país, las leyes contra la discriminación por motivos de orientación sexual. El sida también permitió darse cuenta de la indefensión  jurídica de las parejas homosexuales y se hizo evidente que era necesario garantizar esa seguridad. Apareció entonces un nuevo campo de lucha, que fue el reconocimiento a las “parejas de hecho.

La década de los 90´s fue también de Boom de los programas de radio y de TV  hablando de la sexualidad. Boom que se mantiene hasta hoy, con diferentes criterios y calidades. Desde los programas de Paty  Kelly, pionera desde los 80´s con su”estrenando cuerpo” hasta los dela Sánchez Azuara convertida en “buena conciencia” dictaminadora de lo que la gente podía y debía hacer con una sexualidad que pasaba de la recamara al show en cadena nacional, cada vez más banalizada y cosificada, pasando por Canal 11 y Anabel Ochoa. Todos ellos han contribuido a romper el silencio y con ello, le han arrebatado al poder uno de sus reductor principales, el del silencio.

En los 90´s se consolidan las revistas GAYS como Hermes, 41soñar fantasmas, Macho Tips y atracción que dieron a la a luz publica la imagen de un homosexual “de Gym” e interesado en la moda y contribuyeron a crear una “cultura gay” reconocible. Pero también aparecieron las que , sin ser gays, eran “subversivas, porque hablaban de swingers, de las fantasías de la señora que uno podía encontrase en el mercado o ligar en el metro, en fin, revistas de “relatos cachondos”,  escritas por los propios lectores, donde señoras y señores se vuelven la pareja amateur que se encuera para todo el publico y narra sus fantasía sexuales rompiendo tabúes y mostrando que la sexualidad no puede ser encarcelada. Se fortalece así la noción de diversidad sexual y en México, se empieza a hablar hasta en los rincones más apartados de las “otras sexualidades” que, por hablarse se vuelven “naturales” aunque sean perseguidas en un juego de dobles discursos.    

Con el rompimiento del silencio y la defensa de los “derechos de los malos” y de las “medianoches de Babilonia”; Tito Vasconcelos y un pequeño y valiente equipo rompieron el silencio sobre el travestismo, el fetichismo y fueron elemento central para la conformación de grupos de travestís. Ya entonces, el travestí heterosexual hace programas de radio y T.V. y se rompen algunos de los últimos sellos de muchos clósets. En esta década surgen también organizaciones sexológicas como CECASH y su sección “Crisálida” de travestis heterosexuales,  a las que represento.

Otros rompedores del silencio fueron los y las sexoservidoras. Por un lado las prostitutas de El Oro, Sullivan y la merced tuvieron que organizarse. Primero para dar solidaridad a aquellas que morían por el sida y luego, para defenderse de la policía y de las buenas conciencias vecinales que buscaban expulsarles de sus zonas de trabajo. Empieza una resignificación y dignificación de este trabajo que lo hace publico y lo lanza a las ofertas de las paginas de anuncios de masajes. Resulta así, que la sexualidad que se vende reclama derechos  y se hace publica.

En 1996 aparecieron los medicamentos antirretrovirales. Entonces, se hizo evidente que el sida ya no afectaría a todos por igual. “Ahora ya no me voy a morir por puto, sino por pobre” repetirían muchos y se abrió  la lucha por conseguir medicamentos  de acceso universal. Las organizaciones de defensa de los derechos de las personas viviendo con sida PPVIHS  se fortalecieron e incrementaron su numero. Hoy, estas organizaciones son defensoras de la vida y los derechos de las personas a quienes el IMSS les ha retirado el derecho a recibir medicamentos, porque han perdido el trabajo y, en esta sociedad productivista con el trabajo han perdido su derecho a la vida y a la dignidad.

Todo este panorama de “liberación” no podía dejar de estar acompañado de su contraparte. Muchas personas temen que la sexualidad se pueda manifestar libremente. Este temor viene de sus experiencias personales con el manejo de su propio impulso sexual, pero también de una noción, la más de las veces intuitiva, de que si la gente puede hacer con su cuerpo lo que quiera, al rato no va a querer sacrificar sus horas en la fabrica o yendo a la guerra y querrá vivir en carnaval. Por eso, en los 90´s también se fortalecieron, con el apoyo del gobierno de salinas de Gortari y de Zedillo, los grupos más conservadores como Próvida, que llegaron a exigir cárcel para los “adúlteros”.

El nuevo milenio nos presenta un mosaico de muchos colores y texturas con respecto a la diversidad sexual en México. Por un lado vemos que las mujeres se han hecho más “libres” para trabajar  y tomar decisiones, pero también están más sujetas a la exigencia de tener orgasmos y relacionarse sexualmente so pena de ser infelices. Por su lado, los hombres empiezan a ser cuestionados en su masculinidad. Surgen grupos “masculinistas” de diversos tipos, desde los más conservadores hasta los que se declaran feministas, se multiplican los casos de impotencia como expresión del miedo a “no saber como ser un hombre moderno”.
Vemos que los heterosexuales cuestionan los modelos tradicionales de matrimonio. Aparecen grupos swingers en todo el país, se hace común el uso de las píldoras anticonceptivas, pero también se rompen cada vez más las parejas y tenemos una generación de cuarentones  y cuarentonas temiendo y deseando el matrimonio y deseando relaciones “libres” como en los 70´s, pero con un poco de miedo (que no les paraliza, ni les hace siempre usar el condón ) ante el sida.

Los homosexuales seguimos siendo controvertidos y controversiales: pero también  somos ahora un mercado muy productivo que viaja, consume y tiene  que seguir luchando porque se reconozca ahora que es el sector más afectado por el VIH/SIDA, para que haya más políticas publicas que incidan más en la desestigmatizacion de la homosexualidad y en paliar los efectos de la homofobia. Hay acuerdos internacionales al respecto y el trabajo que CECASH hace, para promover el empoderamiento y la salud sexual de jóvenes Hombres que tienen sexo con hombres es un ejemplo patente de las tareas que en este momento se afrontan. Pero también , es un momento en que las fuerzas que apuestan a la democracia y a un estado laico puedan ser vistas como aliadas del movimiento de la diversidad sexual y que se reconozca que todas y todos somos parte de esta diversidad.

MÉXICO D. F, MARZO DE 2003
Hasta 1980 uno de los principales textos de la American Psychiatric Association, el Diagnostic and Statistical Manual, incluía la homosexualidad como una anomalía en la conducta, lo cual implicaba que era una enfermedad. Si la profesión médica tardó más de cien años -el término homosexualidad se empezó a utilizar en 1869- para "empezar" a entender que no es una patología, ¿qué debe esperarse de la población general?

Dos semanas atrás, Amnistía Internacional (AI), en un informe que integra la campaña Tortura, nunca más, declaró que en más de 70 países las relaciones entre personas del mismo sexo son consideradas un delito, por lo cual son perseguidas. En varios de ellos -México figura en la lista- son torturados, sometidos a abusos sexuales, obligados a recibir tratamiento psiquiátrico e incluso forzados a huir de sus países a causa de la violencia. En algunas naciones, como Irán, Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos, incluso son castigados con la pena de muerte. En el informe más reciente de AI, Delitos de odio, conspiración de silencio, se señala que en múltiples países latinoamericanos se han registrado "niveles alarmantes de abusos contra transexuales, incluso tortura".

Asimismo, en no pocos sitios se considera que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son "antiafricanas", "anticristianas" o brazos de la "decadencia burguesa". Desde la óptica dominante de la heterosexualidad, la homosexualidad representa todo un menú de intolerancia.
Si se repasa la historia se entiende el porqué de estas acciones.

El término homofobia -actitud negativa e irracional contra homosexuales- empezó a utilizarse en 1967. Sus principales promotores han sido los fundamentalismos religiosos y los defensores del heterosexismo, creencia que asevera la superioridad moral de instituciones y prácticas asociadas con la heterosexualidad. En 1987 un estudio en Estados Unidos demostró que casi 70 por ciento de la población preferiría no trabajar con homosexuales. Cuando se analizan las características de las personas homofóbicas se distinguen otro tipo de prejuicios, como el racismo. No sobra recordar que en la Alemania de Hitler los negros, los judíos, los homosexuales y los testigos de Jehová, entre otros, constituían lo subhumano. En la actualidad, en países como Zimbaue o Namibia se les considera "infrahumanos", mientras que en otros se ha sugerido que deben ser eliminados de la faz de la Tierra.

La homofobia ha sido utilizada también como instrumento político. En Malasia sirve para desviar la atención de los ciudadanos o para desacreditar o silenciar a los disidentes. Tiempos atrás, Jean Paul Sartre acusó a Fidel Castro de haber escogido y hostigado a los homosexuales en vista de que no había judíos.