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LA DIVERSIDAD SEXUAL HUMANA DIVERSIDAD: Interacción entre genes y determinantes sociales Que tenemos como miembros de una cultura, Una familia y un grupo lingüístico Que se expresa en nuestra historia personal -Cita no textual del Museo de Antropología de México DF Ante todo me parece necesario preguntarnos: ¿Por qué hablar, como educadores, de diversidad sexual? ¿Es realmente un tema importante? Y si es así, ¿cómo y qué enseñar acerca de este tema? Hablar de diversidad sexual es, en primer lugar, una decisión política, ya implica reconocer que existen múltiples conductas sexuales y múltiples parámetros de desempeño sexual y que estos no son en si mismas alteraciones patológicas, sino expresiones igualmente valiosas de eso que llamamos sexualidad y que nos es tan difícil definir. Este reconocimiento de que existen diferentes formas de vivir y concebir la sexualidad no es nuevo. Salta a la vista en cuanto uno pone atención a como son y que hacen otros seres humanos y en toda la historia de la humanidad, unos grupos se han asombrado de cómo otros viven su sexualidad. Lo nuevo hoy, gracias a la modernidad, es que estas diferentes formas de ser en lo físico y en las conductas, se considere algo RESPETABLE y DIGNO y no un mero elemento de folklore o un signo de patología que hace a su portador, dign@ de ser metido en un manicomio Así, el concepto de diversidad sexual se asocia con otros conceptos de la modernidad como el de género, pues solo cuando podemos aceptar que somos diferentes y que al mismo tiempo valemos lo mismo por nuestra humanidad, hombres y mujeres podemos aspirar a la equidad. También el concepto se asocia al de libertad, puesto que si podemos aceptarnos como diversos entonces resulta que cada uno de nosotros puede aspirar a tener un estilo propio de conducirse : por tanto, el concepto de individualidad se asocia al de diversidad y por tanto el de responsabilidad es inherente al uso de este concepto . Resulta entendible entonces, porque para los grupos religiosos basados en una visión monoteísta, donde solo hay un Dios y una sola verdad hablar de diversidad sexual resulta peligroso y nos pone ante la necesidad de buscar, si es posible, argumentos, para enfrentar esta contradicción Toda sociedad tiene reglas acerca de lo que es posible y lo que no es posible hacer en la sexualidad y cada una de estas regulaciones tienden y han tendido a la reproducción de esta sociedad, y, a lo largo de la historia, tanto el desarrollo de esa propia sociedad, como la irrupción externa ha provocado la transformación de sus costumbres, evidenciando que la sexualidad es una construcción cultural que crea GENEROS Y ROLES SEXO GENERICOS sujetos a transformación. ¿Por qué existe la diversidad sexual humana? Como se explica en la cita inicial, El origen de la diversidad, digámoslo de una vez, no está en ninguna alteración mental o falta de desarrollo, como lo dirían los conductistas o los psicoanalistas, suponiendo que la sexualidad heterosexista, monogámica y reproductivista es la única posibilidad de conformación de la sexualidad, sin reconocer que la sexualidad es una construcción social que responde a las necesidades de supervivencia de cada modelo social, modelo que además, no es estatico, sino que se modifica con aportes internos y externos Si consideramos que la sexualidad tiene componentes Biológicos, Psicológicos y Sociales que interactúan para dar origen a los elementos más evidentes y visibles de la diversidad sexual, como son las expresiones comportamentales de la sexualidad, las orientaciones sexuales y las practicas sexuales, entonces tenemos que empezar por saber que pasa con la biología de los seres humanos que permite esta diversidad. Al respecto, Octavio Giraldo señala: “Los factores biológicos y hereditarios no son los determinantes exclusivos de la conducta sexual... El factor hereditario parece proporcionar solamente una base esquematica de la conducta, a la cual se añaden los detalles por medio del aprendizaje... Los factores ambientales actúan sobre un esquema biológico... De acuerdo con la filogénbnesis dela prendizaje, los animales superiores desarrollan una conducata sexual menos determninada por factores hereditarios o por mecanismos innatos o automáticos y debido a que el animal humano está en la cúspide de la pirámide filogenetica,ya podemos vislumbrar las implicaciones de este hecho para la comnprensión de la conducta sexual humana. También vemos que a medida que nos acercamos a la especie humana, encontramos LA SEXUALIDAD MÁS DESLIGADA DE LA REPRODUCCIÓN Y POR TANTO, JUGANDO MÁS UN ELEMNTO LÚDICO DE SATISFACCION PERSONAL O SI SE QUIERE, DE ACTIVADOR DE LOS ELEMENTOS PSICOAFECTIVOS Y DE INTERRELACIÓN, Unos mismos órganos pueden cumplir diferentes posiciones. Una postura apacigua o invita al coito. De modo que el comportamiento y los órganos sexuales del animal humano también pueden cumplir diferentes funciones”. Añade: “Es claro que los animales superiores, (mamíferos y primates) pueden ser estimulados sexualmente por diversos objetos... La sexualidad de las hembras depende menos del aprendizaje que la de los machos. Esta parece ser una buena base filogenética para la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a la mayor variedad de conductas sexuales en el hombre. El hombre está más sujeto al aprendizaje y esto explica su mayor capacidad de variedad o conductas excepcionales... La conducta no necesariamente tiene que ser determinada por la forma o localización de los órganos, sino, que la naturaleza provee la manera de cambiar, a través de la evolución, los órganos adecuados para adecuarse a nuevos comportamientos “inventados” por la especie”. Desde esta perspectiva, entonces, el ser humano no está “hecho” para la abstinencia sexual. Por el contrario: “El hombre es el animal más sexual de todos; es el más capaz de lograr una actividad sexual mayor ...La hembra humana es receptiva en cualquier época....tiene una capacidad orgásmica que está ausente en las demás hembras . Además, sus mamas están siempre protuberantes ...El varón tiene el pene más grande de todos los primates ....(y aclara) La mayor capacidad no es un factor de degradación, sino un elemento importante para mantener la unión de la pareja y/o el goce de la vida. La naturaleza le otorgó órganos más sensibles y estimulantes: La piel desnuda, las zonas erógenas de todo el cuerpo, la mayor expresividad facial , nos permiten cree que el hombre posee una sensibilidad mayor que se presta para un rico juego sexual. Somos los primates y los animales más sensuales y más preparados para una sexualidad abundante”. Con todo lo anterior, podemos sostener en resumen que: El ser humano es un ser que ha evolucionado de manera que depende principalmente de sus aprendizajes y en estos aprendizajes, simboliza sus relaciones con el mundo. Así, una misma acción para una persona puede tener un valor positivo, mientras para otra puede tenerlo negativo en función el contexto en el que se produzca. Esto significa entonces, que el ser humano no depende de instintos, sino del desarrollo de su sistema nervioso y de su corteza cerebral y que es este desarrollo el que está en la base de esta gran diversidad de conductas. Para explicar entonces, porque surge toda la corriente actual de respeto y valoración positiva de la Diversidad sexual, es importante retomar que las ciencias de la evolución nos explican el porque de la diversidad sexual. Sin embargo, estos conocimientos por si mismos, no modificarían las posiciones de tipo ideológico al respecto. Para esto ha sido necesaria la emergencia del humanismo y del existencialismo, como una visión en que el ser humano es esencialmente, un ser que se construye a si mismo (Landy Escalante). Al respecto, nos dice Mary Ladi Londoño: “El humanismo es la corriente de pensamiento que tiene a la persona como centro, constituye una visión de vida y como enfoque filosófico que es, puede estar presente en muchas áreas del desempeño humano. El humanismo el pluralista y responde a una aceptación total del ser humano con todos sus anhelos y ansiedades, con su dolor, con su placer, con sus fantasías y con su sexualidad; un ser unificado y dueño de correr el riesgo a equivocarse y permitirse recreación con cuanto le sea posible a través de su propio espacio vital. Un ser con el derecho de llevar la vida EN EL RUMBO QUE LE MARQUE SU SENTIR”. “El enfoque humanista por la persona total no admite fragmentarla, ni ocultar o sojuzgar algunas de sus zonas corporales o determinados períodos de su existencia. Promueve el respeto por todos, incluyendo los que tiene estilos de vida diferentes a los de uno, a quienes no podemos condenar y menos aún controlar, en razón de que no les entendemos. El humanismo no busca, no podría adaptación de las personas al medio social o a los valores tradicionales, usualmente ajenos a las necesidades humanas. Al contrario, apunta y reafirma su profundo respeto porque cada persona encuentre y ocupe su propio espacio en la vida, con una posición crítica, plástica, de proceso permanente. Esta corriente de pensamiento, cobra cada vez más importancia ya que nos encontramos en un momento crucial para redefinir y reestructurar políticas sociales y personales, como paso inicial en la estrategia por romper con los moldes deshumanizados tradicionales y disminuir las presiones sociales y el conformismo, sostenedores como son del marco social establecido. Dicho de otra forma, el humanismo confirma una sexualidad libre, fruto de la decisión de cada persona de relacionarse en la forma que lo desee y lo satisfaga sin dañar a otros; bien sea con personas del otro sexo, personas del mismo sexo, en pareja, en grupo, consigo mismo no deje ejercer la sexualidad, en vista de que se respetan las elecciones que pueda hacer cada persona para una vida HETEROSEXUAL, HOMOSEXUAL O BISEXUAL, en una concepción abierta, no sexista. Es decir, en el humanismo la sexualidad deja de ser lo que no se dice pero si se hace a escondidas y con culpabilidad. Este enfoque humanista de la sexualidad tiene implicaciones en el área educativa, en el área política y en la terapia”. Obviamente, esta visión impacta a la educación de la sexualidad que no puede ser una educación tradicional. De nuevo retomo a la maestra Londoño, que lo dice claramente: Por educación entiendo un proceso activo que permita a las personas experiencias para aprender a vivir felices y en compromiso con la transformación social, en un mundo que es cada vez más cambiante, más extraño y más difícil. El interés educativo formal e informal, visible e invisible, se orienta a crear motivaciones para el enriquecimiento sexual, como estrategia importante en la alegría de vivir y en la armonía socio-personal. La educación sexual humanista no impone moldes, es liberadora: de apertura a la vida, a la autodeterminación, a la autorrealización, puesto que, como afirma Rogers “la libertad es irreversible y una vez que la persona la ha experimentado, continuará luchando por ella”. En consecuencia es opuesta a la negación, al “NO LO HAGAS” como método formativo. Esta educación postula el derecho al goce sexual, a la búsqueda de las propias preferencias mediante una actitud abierta hacia la acentuación de una o de otra orientación. Toma el aprendizaje sexual como un derecho de las personas y acepta que LA EXPERIENCIA PERSONAL ES LA MEJOR MANERA DE CLARIFICAR MITOS Y CREENCIAS. Reivindica las emociones y el aprender a expresarlas, sin sentirlo como “anti-académico”. Reincorpora el lenguaje y táctil, el aprender a acariciar, físico, el aprender a gozar sexualmente sin temor al veto socio–religioso, de la misma manera que lo hacemos con otros gustos o preferencias. El encuentro del placer es punto central en la educación sexual, dado que ha sido negado o ignorado por la educación milenaria, dedicada a informar, en el mejor de los casos, sobre procesos fisiológicos teñidos de moralidad. El placer sexual propio y ajeno, se toma como un elemento, importante e integrado del enriquecimiento personal. Sexualmente se educa para vivir, no para pasar pruebas o sacar diplomados y esta educación de vida implica que cada persona puede llegar a comportarse como lo desea, y no tanto como ha aprendido que es su deber hacerlo. En otras palabras, sitúa los valores de vida por encima de las normas y convenciones, única forma de alcanzar coherencia sexo-afectiva y armonía personal que cambien el concepto de “valle de lágrimas” por una percepción fresca y natural de que la vida la hacemos viviendo a cada momento, en el aquí, en el ahora y en cada relación con honestidad y espontaneidad. La educación sexual humanista evita crear miedos por zonas de nuestros cuerpos y facilita un estar abiertos a las respuestas organísmicas que son indicadores vegetativos, usualmente bloqueados por desconocimiento y por el temor a la piel y a los genitales. En este marco, la educación apunta hacia un trato más libre entre los sexos para acercarse, para aceptarse como personas con iguales posibilidades, iguales sentimientos, deseos y necesidades y a no distanciarse en posiciones extremas donde uno ocupa la jerarquía superior y la otra inferior. La sexualidad, para ejercerla o no, es un derecho tanto de la mujer como del varón y no existe un sexo destinado a satisfacer las necesidades del otro, por lo cual merecen las mismas posibilidades de aprendizaje. Esta educación busca el surgimiento de una autonomía individual, tanto en la soledad como en la relación con los demás, suficiente para dejar de hacer renuncias que no tienen sentido, ya que el sacrificio que individualmente hace una persona de su propia sexualidad, no ocasiona cambio hacia una sociedad o una vida personal más justa. Negarnos el derecho al goce sexual, al intercambio sexo-afectivo no vuelve el mundo más humano y sí afecta al renunciante, siempre y cuando su meta no sea el martirio. La tarea de la educación sexual humanista es grande, más no utópica y es la tarea de humanizar la vida y la sexualidad. En síntesis, la educación sexual humanista tiende a una desnormatividad de los patrones, un trascender las leyes sociales (emanadas de todos los centros de poder: Hogar, escuela, iglesia, comunidad, estado, etc.) que pretenden estandarizar comportamientos y hacer que todas las personas se desempeñen de acuerdo a unos modelos sexuales, generalmente castradores o fantásticos e impositivos. La educación es factor fundamental para el cambio social, asunto que a su vez es eminentemente político”. De esta manera podemos ver entonces que Educar para el respeto de la diversidad sexual no es una tarea sencilla. Tenemos que conocer acerca de la fisiología, del desarrollo filogenético y tenemos que tener una base filosófica importante que nos permita dar susstento a una metodología basada en la sensibilización, el autoconocimento y la responsabilización más que en la teoria y en buscar formas de sacar nuestra información de un circulo de lectoresy escuchs cultivados, para llevarla a los grandes públicos. Ese es un reto. Otro reto me parece es ¿Cómo respetar el hecho de que el ser humano es también un ser conectado al universo y que busca un sentido de vida, de manera que el ejercicio de la sexualidad no sea una mercancía más manejada por marketing? VICTOR VELASCO M 15 MARZO 2002
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