CECASH es una organización de la sociedad civil (OSC). Nuestra filosofía se basa en el humanismo y nuestras actividades se encaminan
a apoyar a aquellas personas que desean empoderarse, es decir, tomar el control de sus vidas en sus manos.

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Nuestra Perspectiva de la Orientación Imprimir E-mail

 

La orientación sexológica y psicológica humanista es un proceso cuyo objetivo es que las personas  incrementen su capacidad para lograr satisfacción en sus vida y  recuperen sus recursos para salir adelante frente a los conflictos que la vida les plantea, de acuerdo a sus valores y convicciones.

Se realiza entre dos personas que interactúan, donde una de ellas es el orientador(a)  y lastra es la persona asesorada. El orientador(a)  escucha, le devuelve a la persona sus palabras, confrontándole   para que se dé cuenta de incongruencias, contradicciones o errores en su percepción o sus respuestas.

La persona asesorada puede o no tomar en cuenta estas observaciones y siempre es la que toma sus decisiones. Es por ello que la asesoría es diferente de “dar consejos”.

En CECASH contamos con un grupo de profesionales que están entrenados en la escucha humanista y ofrecen asesoría sexológica  y psicológica en sesiones breves.   
 
RETOMAMOS EN NUESTRO TRABAJO, LA VISIÓN DE MARY LADY LONDOÑO, QUE SEÑALA ENTRE OTRAS COSAS:

El humanismo es la corriente de pensamiento que tiene a la persona como centro, constituye una visión de vida y como enfoque filosófico que es, puede estar presente en muchas áreas del desempeño humano. El humanismo el pluralista y responde a una aceptación total del ser humano con todos sus anhelos y ansiedades, con su dolor, con su placer, con sus fantasías y con su sexualidad; un ser unificado y dueño de correr el riesgo a equivocarse y permitirse recreación con cuanto le sea posible a través de su propio espacio vital. Un ser con el derecho de llevar la vida EN EL RUMBO QUE LE MARQUE SU SENTIR.
 
El enfoque humanista por la persona total no admite fragmentarla, ni ocultar o sojuzgar algunas de sus zonas corporales o determinados períodos de su existencia. Promueve el respeto por todos, incluyendo los que tiene estilos de vida diferentes a los de uno, a quienes  no podemos condenar y menos aún controlar, en razón de que no les entendemos. El humanismo no busca, no podría adaptación de las personas al medio social o a los valores tradicionales, usualmente ajenos a las necesidades humanas. Al contrario, apunta y reafirma su profundo respeto porque cada persona encuentre y ocupe su propio espacio en la vida, con una posición crítica, plástica, de proceso permanente. Esta corriente de pensamiento, cobra cada vez más importancia ya que nos encontramos en un momento crucial para redefinir y reestructurar políticas sociales y personales, como paso inicial en la estrategia por romper con los moldes deshumanizados tradicionales y disminuir las presiones sociales y el conformismo, sostenedores como son del marco social establecido.
 
El humanismo plantea una redefinición de papeles y valores puesto que la mayor parte de los vividos en esta cultura y momento histórico, no son deseables, son culpables de tener a la humanidad de la cual formamos parte, en una encrucijada peligrosa (por el irrespeto a la vida y al planeta). La sexualidad humanista, altera los modelos de poder planteando cambios profundos, puesto que la sexualidad no es propiedad del estado o de la iglesia sino de cada persona en particular. LA SEXUALIDAD NO PERTENECE A QUIENES DETENTAN Y ACTUAN COMO SALVADORES ENLA MORALIZACION DE LOS DEMAS Y EN LA FORMACION DE SUS CONCIENCIAS.
 
En estas latitudes, donde los logros de poder son alentados permanentemente, la sexualidad ha sido manejada a través de la desinformación, de los mitos y de la adaptación de las personas a ellos, por lo cual el humanismo no puede pretender adaptación de las personas a una sociedad que además es violenta y en devaluación casi permanente por la vida. Una sociedad en la cual la preocupación por consumir y por conseguir con que consumir ocupó el lugar que le corresponde a la  preocupación por la felicidad y por la vida humana. Una sociedad en la cual parece que la tendencia institucional es a disminuir y deteriorar los placeres, convirtiéndolos en obligaciones.
 
Dentro del humanismo sexológico se impone trabajar por “des-elitizar” la educación y la terapia ya que vivimos en países pobres donde la deprivación sexual no debe sumarse a la ya cruel deprivación nutricional, educacional  y social existentes. El cambio social por una vida sexual más humana no se alcanza rápido, pero si lo conseguirá en parte cada uno al asumir y vivir su intimidad de acuerdo a su deseo y respeto por el deseo de los demás. Cada persona debe GOZAR Y RECREARSE CON SU SEXUALIDAD, NO SUFRIRLA NI ELUDIRLA; debe adquirir el coraje suficiente para permitirse sentir lo que desea sentir, para abrir paso a su propia expresión sexual. O sea que humanismo y sexualidad quiera decir CAMBIO Y CRECIMIENTO COMO OPUESTOS A SUMISION Y ADAPTACION ya que “la adaptación a una sociedad disfuncional, puede ser muy peligrosa”, para citar las palabras de Laing.
 
Trabajar por mejorar y enriquecer la sexualidad, es trabajar por mejorar la existencia en el planeta, asunto que no da esperas, como tampoco lo da nuestra vida. Resumiendo, planteo que es político hablar de las emociones, de lo cotidiano, del crecimiento y desarrollo personal. Es político favorecer el cuestionamiento hacia nuevas formas de relación sexo-afectivas; es político recobrar el discurso y la palabra sobre las vivencias sexuales, acabar con la ley implícita de silenciar lo sexual, aprender a usar sin miedo el lenguaje que perita manifestar los deseos, las ganas eróticas. Es político además, arriesgarse a disentir, a crear el conflicto, a cuestionar. Con esta forma, revaluando las emociones y lo sexual, revaluamos y rescatamos el concepto histórico de nuestra UNICIDAD.
 
SEXUALIDAD HUMANISTA EN TERAPIA

Entiendo por terapia una relación de ayuda que busca cambio en la jerarquía de valores y en el manejo de las expectativas; un proceso que permita a las personas ampliar su visión, introduciendo nuevos elementos que faciliten su desarrollo y crecimiento personal. En terapia sexual el humanismo apunta a una relación de  carácter no técnico, ni objetivo o impositivo e impersonal, sino humano, afectivo, con todos los riesgos que conlleva, como que el terapeuta pueda ser movido emocionalmente por las vivencias del consultante, cuya problemática no se mirará de manera fría. El sexólogo debe igualmente ser un facilitador del cambio personal y social proponiendo alternativas y dando a sus relaciones en terapia este enfoque de asesoría humana y no de una intervención mágico-mítica.
 
El humanismo acepta a las personas como tales no importa que realidades hayan tenido que buscar para poder vivir, por lo cual en sexología humanista y en terapia feminista no nos acercamos a las personas con el estilo tradicional de otras disciplinas, o sea, para atender exclusivamente los genitales o el proceso de la emoción sexual, como ocurre frecuentemente en las ciencias de la salud donde se termina hablando casi exclusivamente de un órgano, no de una persona. Ni tampoco nos acercamos a los consultantes centrando la atención en el método o procedimiento como ocurre en casi todos los sistemas educacionales.
 
En este enfoque todo el interés se centra en la persona, poseedora como es, en situación de terapia de conocer el marco con el cual trabaja el terapeuta. Dicho de otra forma: EL HUMANISMO DESMITIFICA Y DESACRALIZA LA AYUDA PROFESIONAL, al situar las dos personas, tanto la que solicita como la que da asesoría, en el mismo plano de igual importancia; ambos como personas de la única raza que existe, es decir, de la raza humana. Ambas en posición igualitaria de comprensión y respeto basados en la sinceridad y en la valoración del consultante al cual no le pedimos que sea PACIENTE POR LA SUMISIÓN QUE IMPLICA, NI TAMPOCO CLIENTE POR SU CONTEXTO MERCANTILISTA. Este sentir, crea así mismo unas expectativas que mueven a la búsqueda de estrategias para modificar las disfunciones sociales, las disfunciones culturales, y no como ya lo dije, a tratar exclusivamente los efectos que tales condiciones producen en las personas.
 
La terapia humanista se manifiesta en contra de cualquier categorización del ser humano y excluye los conceptos morales y estigmatizantes en la sexualidad. Szasz denomina, para mí con mucho acierto, como RE-TORICA DEL RECHAZO al lenguaje empleado para excluir y discriminar, a las rotulaciones separatistas y condenatorias que rebajan y vuelven vulnerable socialmente a quienes se los asignan sin su consentimiento por supuesto. Y esta retórica del rechazo se usa cuando las orientaciones sexuales se catalogan como PATOLOGIAS, rotulación que además implica olvido de que todas las formas de comportamiento humano están relativizadas por el contexto social, que impide juzgar con el impreciso concepto de normalidad.
 
Pero, mientras van emergiendo los cambios sociales deseables, habrá que decir a las personas sojuzgadas por su comportamiento sexual cuando los gratifica y no causa daño a otros, lo que Cooper expresaba en relación con la locura, o sea que “si uno tiene que enloquecer, la táctica que debe emplear en nuestra sociedad, es una táctica de discreción”, si no se está preparado para la lucha liberacionista, agrego yo.
 
Como lo he venido expresando, el humanismo en terapia sexual promueve cambios en la forma de percibir y manejar el contexto social; revalúa los sentimientos y amplía la capacidad de aceptación de las personas, aunque por supuesto, toma partido y alienta a expresar las emociones. El terapeuta humanista sabe que no es la fuente de la verdad milagrosa o de la sabiduría ya que es dentro del consultante, donde reside esa clave o verdad para el encuentro personal.
 
El terapeuta que presento, se expresa en forma sencilla para todos comprensible, sin necesidad de muletillas léxicas que aumenten su status o cubran su ignorancia. En esta terapia humanista, no se encuentra el jerarca poseedor de habilidades y conocimientos que lo sabe, lo interpreta y lo puede todo; se encuentra el profesional con interés verdadero, con calidez humana con coherencia vital, con una actitud abierta y un evidente deseo de servicio.

 

PONENCIA PRESENTADA EN EL PRIMER CONGRESO LATINOAMERICANO DE SEXOLOGÍA Y EDUCACIÓN SEXUAL

CITAS  A LOS TELÉFONOS 55 14 25 00 Y 52 07 88 97